Septiembre 17, 2021

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Conmemorando el 11 de septiembre : Las Alas Doradas.

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El 11 de septiembre se cumplen veinte años de los atentados en Estados Unidos.

Tanto American Airlines, como United Airlines fueron las dos aerolíneas elegidas por los terroristas suicidas para sembrar el terror que cambiaría la aviación para siempre.

Aún recuerdo cuando comencé mi carrera de vuelo en 1987 y las tripulaciones ni siquiera pasábamos por los escáneres de seguridad, sin embargo, a partir del 2001, todos fuimos sometidos a controles de seguridad máximos que ya todos conocemos y que hemos adquirido como una parte mas del viaje en avión.

Durante el año 2000, me encontraba en nuestro centro de entrenamiento en Dallas Forth Worth desempeñándome como instructor de los cursos de nuevos ingresos y había sido asignado, junto a otros tres instructores, a entrenar la clase número 18.

Los estudiantes provenientes de todos los rincones de los Estados Unidos, y varios mas de diferentes partes del mundo, comenzarían sus carreras de vuelo en las bases de Nueva York, Boston, Chicago y San Francisco.

A pesar de que eran mas de cincuenta, llegue a conocer a todos y a cada uno a lo largo de las siete semanas de entrenamiento. Aun recuerdo cuando una de mis alumnas Jean Rogers me decía que no sabía si llegaría a ser una buena azafata, que estaba feliz de estar en el entrenamiento pero que no sabia si esta seria la carrera para ella.

Jean tenía veinte y tres años, llena de energía, se había graduado recientemente de la universidad, y como muchos jóvenes, queríaviajar por el mundo y conocer personas de todos los países, así que su increíble personalidad y su cálida sonrisa la llevaron a graduarse de azafata en septiembre del 2000.

El 11 de septiembre del 2001 llegue a Moscú proveniente de Londres a bordo de un Ilushin86  de Aeroflot. Me bajaba maravillado por haber viajado por primera vez en ese avión tan raro y que se asemejaba a una gran ballena y que tan diferente era a los aviones occidentales.

Al llegar al control de pasaportes, mi amiga Masha, que viajaba conmigo, me indico que mirase un monitor donde veíamos las imágenes de los dos terribles accidentes en las torres gemelas, no entendíamos nada, pero el resto de los pasajeros comenzaban a exclamar asustados que Estados Unidos había sufrido un ataque terrorista.

Horrorizados ante esas escenas, sin tener aun idea que habíanocurrido dos atentados mas, asustados y un poco en estado de shock procedimos a tomar nuestro taxi hasta nuestro hotel ubicado a una cuadra de la Plaza Roja.

Durante el largo viaje a la ciudad, no paramos de comentar lo que habíamos visto, yo estaba conmocionado y no caía en la cuenta de que uno de esos dos aviones pertenecía a la compañía aérea a la cual trabajaba.

Nuestras vacaciones se vieron canceladas cuando nos enteramos de que los cielos de Europa se habían cerrado, así que cuatro días mas tarde emprendimos el regreso a nuestro hogar.

Ya en casa, y con la operación aérea interrumpida desde y hacia los Estados Unidos, me contacto una compañera del departamento de Instrucción para informarme que una de las tripulantes que se había comunicado vía su teléfono celular había sido alumna mía un año antes y se llamaba Jane Rogers.

Sentí un gran golpe en el estómago, no pude digerir que no solo conocía a uno de mis compañeros que habían sido victimas del ataque terrorista, sino que ella había sido mi alumna con quien había compartido tantos momentos.

En la mañana de ese fatídico día, Jane se encontraba en la sala de tripulaciones del aeropuerto Logan de Boston, ciudad en donde estaba basada desde que había comenzado a volar cuando se graduó del entrenamiento y fui yo quien le puso sus alas en el uniforme.

Al tener tan poca antigüedad de vuelo, ella cumplía un día de guardia en el aeropuerto dispuesta a que la llamasen en cualquier momento para cubrir un vuelo y mientras esperaba pacientemente rodeada de otros compañeros en su misma situación escucho su nombre por el altoparlante que le informaba que debía presentarse al vuelo numero 11 con destino a Los Angeles ya que una tripulante se había dado de baja.

Llena de energía y sonriente, como la recuerdo siempre, se apuro a  embarcar el Boeing 767 para realizar ese vuelo de costa a costa que le daría una linda estadía en Los Angeles de casi dos días. Sin embargo, ese sería para ella y para todos abordo, el ultimo y espeluznante vuelo.

Tiempo después, cuando la operación de vuelo se reinició, supe que Jane se había comunicado desde un baño del avión utilizando su teléfono celular e identificando a algunos de los secuestradores. A pesar del dolor que eso me producía imaginándome cada uno de los terribles momentos que tanto ella como el resto de los ocupantes del avión habían vivido igual senti un profundo orgullo por Jane que siendo tan joven habíareaccionado con discernimiento y con muchísima madurez y valentía.

Entre todos los lugares que se crearon no solo en Estados Unidos, sino en el mundo, conmemorando estos hechos terroríficos, American decidió armar un monumento en su Centro de Instrucción en honor a sus tripulantes de los vuelos 11 y 77. En un pequeño jardín se sembraron pequeños arboles y a cada uno se le coloco una placa con el nombre de cada tripulante y el número de vuelo en el que se encontraba.

Cada vez que iba a realizar mi curso anual de procedimientos de emergencia, me tomaba un momento para detenerme frente al pequeño árbol con el nombre de Jane, el cual veía cada vez mas grande con el paso del Tiempo

En el año 2012 American comenzó a reclutar personal nuevo de vuelo, después de once años de no haber ingresado nadie en la empresa.

Nuevamente fui convocado para dar instrucción a los futuros tripulantes y desde la primera clase que tuve a cargo a comienzos del 2013 hice la promesa que llevaría a todos mis alumnos a rendir un pequeño homenaje a mi exalumna y al resto de los tripulantes que habían valientemente perdido sus vidas el 11 de septiembre del 2001.

Veía a mis alumnos conmovidos y envueltos en un silencio que solo se rompía con el despegue de un avión dada la cercanía del centro de instrucción con el aeropuerto de Dallas.

Durante el año 2014, recibimos la noticia, que la Autoridad de Puertos de Nueva York, que es el departamento del gobierno que tenia encargado el lugar donde se habían trasladado todos los escombros de las Torres Gemelas, había encontrado un par de alas de tripulante de American y las devolverían a la empresa en forma oficial.

Fueron momentos de mucha emoción. Las alas fueron colocadas en una caja de cristal y expuestas en el museo de American Airlines también ubicado dentro del predio de nuestro Centro de Instrucción.

Recuerdo que cuando me pare frente a esas alas, no pude dejar de pensar en Jane, en su juventud en sus ansias de volar y conocer el mundo, pero por sobre todas las cosas, en su inmensa valentía ante lo que tuvo que enfrentar siendo tan joven.

Perdido en mis pensamientos y recuerdos, me quede mirando las alas pensando una y otra vez si no habían sido las de mi alumna Jane Rogers.

Valentino Abriola

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